El barco del procés salta por la ventana

Hablar sin metáforas y analogías seguramente sea imposible. Hablamos sobre nuestras ideas como si fueran objetos con ubicación en el espacio y tiempo, o incluso como estructuras arquitectónicas. Hablamos de ideas o valores adelantados, superiores, inferiores, atrasados; o ideas que van “por encima de“, que están en “el lado correcto de la historia“, o que van “por el buen camino” (lo que presupone un destino.) Las ideas, filosofías y políticas tienen soportes, pilares, estructuras, fundamentos, etc. Por no mencionar que en casi todo el mundo los valores políticos se ubican/entienden en una línea de derecha a izquierda. Si quieres confundir a alguien, dile que tú te encuentras hacia la izquierda o derecha, pero que luego tiras hacia arriba, en diagonal.

Es en momentos y con bromas así cuando uno se da cuenta de los límites de las metáforas empleadas, y hay todo un género de humor (casi como forma Zen de autodescubrimiento) dedicado a darle la vuelta a los símiles, analogías y metáforas que usamos. Por ejemplo, en un capítulo de la serie El Mentalista (ahora mismo no recuerdo cuál), el gurú de la secta Visualiza (Bret Styles) está explicando su doctrina sobre el “ojo” (técnicas de visualización) como “la puerta y la llave” a nuevos planos de conciencia (seis, para ser precisos), cuando el protagonista (Patrick Jane) le corta diciendo que es un poco difícil que algo sea la puerta y la llave de algo al mismo tiempo.

Ese ejemplo demuestra que muchas veces el lenguaje -por llamarlo de algún modo- político, no tiene ningún significado, pues es un lenguaje poético y asociativo. Decir que tu doctrina es la “puerta” o la “llave” no significa mucho o incluso nada, pero tales palabras provocan asociaciones agradables con connotaciones de apertura, descubrimiento, y control/mejora de uno mismo. Pero en sí mismas, las palabras puerta y llave no significan nada y bien se podría haber dicho que el ojo es un puente, un portal, una ventana, un ascensor o una escalera hacia el autodescubrimiento. O todo a la vez.

Y hablando de puertas y ventanas, hoy he descubierto uno de los símiles más extrañas que jamás he visto:

“Cuando los tribunales entran por la puerta la política salta por la ventana.”

He leído esa frase docenas de veces y aún no sé muy bien qué significa, si es que algo; es una frase hecha muerta o estéril. Perdón, me corrijo, entiendo el “significado” pero no porque la frase lo tenga sino porque sé el contexto de la misma y la ideología de quién lo dice, pero en sí misma, esa frase tiene tanto sentido como si dijera lo contrario. Entiendo que entrar o saltar por una ventana es malo, o como mínimo extraño y sospechoso, ¿pero qué diferencia hay entre un tribunal que entra por la puerta o que lo haga por la ventana (¿de escondidas y con intenciones criminales?)? Si digo lo contrario que dice la frase, ¿cambia el significado o parece que defiendo otra postura? ¿”Cuando la política entra por la puerta los tribunales saltan por la ventana”? ¿Acabo de decir sin darme cuenta que la política y la ley son incompatibles? Y si… ¿”Cuando los tribunales entran por la ventana la política salta por la puerta”? Pues hombre, si te esfuerzas quizás veas alguna diferencia, pero yo creo que esto es un caso de que tanto monta, monta tanto, ¿así que qué se está diciendo exactamente aquí?

 Hay muchas formas de entrar y salir de sitios, sea a través de puertas o ventanas, o quizás por las cañerías, pero no importa mucho lo que se diga. Si es la política o un tribunal quien salta por la ventana o entra por el garaje no importa mucho, pues el relato político previo ya explica que los tribunales son los malos, que hay una “casa” y que dentro no pueden estar la política y la ley, así que esta metáfora sólo está para recordar esa creencia o deseo… por si alguien se había olvidado de ello. Vamos, que esa frase, como gran parte del Procés, no es mensaje, es retórica.

Ya estoy acostumbrado a que el país o la nación se compare con un barco o un tren (si bien yo preferiría un zepelín, quizás porque el único que la gente recuerda es el Hindemburg), y la política con un viaje, pero esto es un nuevo punto ¿bajo? Como mínimo con las metáforas marítimas uno entiende de qué va la cosa, si bien el problema de un barco es que primero debe construirse y ver si llegará a flotar alguna vez, pero esto de ventanas y puertas ya es indescifrable. Empiezas usando las palabras de tal manera, por cómo resuenan en tu cabeza, sin ton ni son, y al final acabas así:

 

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3 thoughts on “El barco del procés salta por la ventana

  1. “Hablar sin metáforas y analogías seguramente sea imposible”.
    Tengo dos teorías al respecto:
    1) Quien habla cree que quien le escucha es tan tonto que es incapaz de entender un discurso abstracto o conceptual.
    2) No es que quien escucha sea tonto. Lo que pasa es que para no enfrentarse a la realidad pura y dura prefiere las metáforas y analogías. Un acto voluntario para poder creerse lo que le transmiten.

    Si la política salta por la ventana, ¿huye como un narcotraficante de película americana? ¿Esa política es ilegal? Sí, también entiendo el mensaje de Puigdemont. Una tontería (opción 1 de mi teoría) que sus seguidores asumen con agrado (opción 2).

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