El narcisismo de las pequeñas diferencias.

Durante las Segunda Guerra Mundial, Alemania y Rusia se enfrentaron en un conflicto monstruoso, casi genocida. Décadas más tarde, los hijos y nietos de aquellos rusos van de vacaciones a Alemania y las relaciones entre ambos países son buenas. Durante esa misma guerra, EEUU arrasó Japón, pero apenas unos años más tarde los japoneses desarrollaron una poderosa fascinación por la cultura americana, y el recuerdo colectivo de destrucción se transformó en inspiración y mensaje de advertencia para películas sobre monstruos gigantes arrasando Tokio; todo ello apenas 9 años después de que aquello hubiera ocurrido de verdad. He conocido gente que ha tardado más en sobreponerse a un corazón roto.

godzilla
Godzilla (1954)

Durante siglos en Europa han existido infinidad de conflictos y guerras (aunque no con un componente ideológico tan fuerte como en el siglo XX), pero aún así sigue existiendo conciencia de formar parte de alguna clase de colectivo, no necesariamente político pero como mínimo sí cultural/histórico. Parece ser como si a la humanidad no le costara exterminarse y, tan pronto como apareció el deseo homicida, olvidarse del tema al cabo de unos años y pasar a ser aliados o amigos. No obstante, lo contrario también parece darse, y se puede pasar de vecinos a enemigos mortales en muy poco tiempo. Y esos enemigos no suelen ser porque son gente diferente sino muy parecida.

El “narcisismo de las pequeñas diferencias” es una frase acuñada por Freud, quien se dio cuenta (no fue el primero, por supuesto) que los conflictos colectivos muchas veces ocurren entre vecinos, entre pueblos próximos o muy similares, y que son esas pequeñas diferencias a lo que la gente se agarrara para reafirmar su identidad y caracter distintivo. En su versión cómica son las frases hechas y refranes que un pueblo tiene sobre el de al lado, o la rivalidad que hay entre comunidades casi idénticas. En su versión no cómica son los conflictos fraticidas, guerras sectarias y conflictos civiles.

Eso, por cierto, no únicamente ocurre a nivel colectivo sino también personal. La gente no tiene celos o envidia de un supermodelo o magnate billonario, sino de alguien parecido a ellos, en estatus social o atractivo pero que, por alguna razón, tiene más éxito (“más del que se merece” piensa la persona envidiosa). Uno no tiene envidia de Warren Buffet, pero sí de su propio primo que ha tenido algo más éxito (quizás con una casa más grande o más vacaciones) a pesar de haber estudiado lo mismo.

Es fascinante darse cuenta que apenas una década después de que Tokyo fuera convertida en una barbacoa humana las relaciones entre ambos pueblos eran buenas. En cambio aquí en Cataluña, trescientos años después de una guerra que ni tan siquiera iba sobre ellos, los independentistas catalanes aún estén hiperventilando y “recordando” el agravio, a pesar de que sus antepasados seguramente fueron de los que bombardearon Barcelona no de los bombardeados. Los judíos han perdonado siglos de persecuciones, pero el nacionalista aún no puede perdonar el cambio (que ni han entendido) de régimen jurídico de una institución de hace trescientos años. Seguramente hubo más guerras entre los reinos de León y de Asturias que no entre “Catalunya y España” pero aún así aquí en el imaginario colectivo mucha gente cree en una especie de guerra constante.

A veces los contrarios al nacionalismo intentan hacer pedagogia, señalando las similitudes entre los pueblos de España. Eso es muy bonito, pero presupone que la conciencia de las similitudes provocará que se den cuenta de que son hermanos y eso reducirá la hostilidad,. Es decir, de que el conflicto surge de cierta ignorancia sobre la similitud y no de lo contrario, de que se es consciente de ello. Es el narcisismo de las pequeñas diferencias, y darse cuenta de lo pequeñas que son provoca enfado y ansiedad, no agradecimiento o perdón. Enfado (primero hacia ellos mismos, luego hacia el otro que ha “provocado” el enfado al informar de la similitud) porque en algún lugar de su mente saben lo frívolo de su postura y lo infantil que es obsesionarse con esas cosas, y ansiedad porque la conciencia de la similitud evoca el miedo a la desaparición de la identidad colectiva. ¿Per cómo se crea identidad colectiva si eres tan similar a otro grupo? Pues con identidad de guerrillero, de estar permanentemente en estado de asedio, de que uno meramente sigue un conflicto creado por siglos de historia, etc.

Según los libros, artículos y opiniones de expertos, tertulianos, y opinadores, el problema catalán es uno de encaje, de -en el mejor de los casos- diferencias entre pueblos y -en el peor- opresión de un pueblo a otro. La pregunta que no se hace es, que si eso es verdad, ¿por qué el problema ha surgido justamente cuando las diferencias son más pequeñas? Jamás un catalán contemporáneo ha sido tan similar a un “español”, en costumbres, en lo que consume, en lo que hace, en los que estudia, en lo que lee y ve, en lo que juega y con lo que se entretiene, y tampoco jamás el primero se ha visto tan distinto al segundo. ¿La respuesta a la pregunta? Es el narcisismo de las pequeñas diferencias, y que el conflicto es uno que ocurre en lo Imaginario, en un mundo de batallas inexistentes o mal entendidas donde uno es actor de un conflicto histórico o casi cósmico. No puede haber encaje con aquel que no quiere encajarse y que a conciencia busca cualquier detalle para reafirmar la percepción de diferencia y persecución.

 

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4 thoughts on “El narcisismo de las pequeñas diferencias.

  1. Un día lo comenté en mi blog y lo vuelvo a escribir: me fascina comprobar que con más de una y de dos personas coincidimos casi al milímetro, sin otro contacto que los comentarios que cruzamos:
    “Jamás un catalán contemporáneo ha sido tan similar a un “español”, en costumbres, en lo que consume, en lo que hace, en los que estudia, en lo que lee y ve, en lo que juega y con lo que se entretiene, y tampoco jamás el primero se ha visto tan distinto al segundo”. Totalmente de acuerdo.
    Esta es otra de mis “teorías” (al final, estoy descubriendo que tengo un montón de teorías).

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    1. emperorponders

      Bueno, la primera vez que nos conocimos fue porque escribimos un artículos sobre exactamente lo mismo (las constituciones pro-indepe de López Tena, no?) así que supongo que tiene sentido xD

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  2. ¡Ostras! ¡Es verdad! El secesionismo, expresado en cualquiera de sus múltiples variantes, desencadena, en cualquier lugar del mundo, pensamientos independientes y paralelos en la misma longitud de onda. XD

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  3. Juanmari

    Diferencias hacia fuera, homogeneidad hacia dentro. Si no la hay, se fuerza. Los nacionalistas lo llaman, con poco disimulo, «construir país».

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